"Dios envía una lluvia de sonrisas sobre tu vida, un manantial de perdón para vivir en feliz, un mar de bendiciones para compartirlas con otros, un río de paz para saciar tu sed y la nube de gloria para caminar seguro durante toda tu vida"
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PROHIBIDO VOLTEAR EN "U"

Vamos por la carretera, el tiempo avanza y estamos retrasados, en ese momento recordamos que hemos dejado algo en la estufa o que olvidamos nuestras llaves o la cartera, o alguna otra cosa, y de un momento a otro decidimos dar vuelta atrás, de regreso a nuestras casas. Unos instantes después, en el espejo retrovisor vemos aparecer la imagen de un vehículo policial detrás de nosotros, que con sirena aullante nos ordena detenernos. Al percatarnos que es a nosotros a quien insta a parar, optamos por obedecer; bajamos la luna de nuestro vehículo y extendemos la mejor de nuestras sonrisas al agente policial, a la vez que preguntamos inocentemente: “¿Cuál es el problema, señor?” El policía con cara de pocos amigos, nos muestra a lo lejos una señal de tránsito que claramente expresaba: “PROHIBIDO VOLTEAR EN U”; la misma que pasamos sin darnos cuenta, debido a la prisa que llevábamos. “Está prohibido voltear en U” - nos repite el agente policial - “¿Qué, acaso no vio la señal? La verdad es que no la vimos, pese a encontrarse frente a nosotros.
En la vida espiritual sucede lo mismo, somos aquellos que van caminando tomados de la mano de nuestro Dios; sin embargo, en un momento dado, viene a nosotros el recuerdo de algo que dejamos pendiente en nuestro pasado. Recordamos, por ejemplo, que aún no hemos tomado venganza por algo que nos hicieron, o que aún no cobramos nuestra comisión en algo indebido, o que no acudimos a esa cita romántica con aquella persona que tenía problemas en su matrimonio, etc. Puede que a nuestra mente vengan cosas que debieron quedar en el pasado, cosas que hoy nos seducen a volver atrás, a voltear en U. Muchos caen en la trampa y no se dan cuenta que ponen en riesgo no sólo sus vidas, sino de las que los rodean.
“Voltear en U”, para un cristiano, implica transgredir la voluntad de Dios para volver al mundo; es tomar un camino equivocado, ante lo cual seremos merecedores de la “multa” que nuestro pecado amerite.
Amigo, recuerda que la Biblia dice: “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2), y si hoy estas caminando con el Señor, no intentes volver a tu vieja vida plagada de vicios, deja todo atrás, que Dios tiene cosas nuevas cada día para ti. Recuerda que está totalmente prohibido voltear en U.

ESPERANDO EN DIOS

Hay gente que va sola por el camino que Dios le ha trazado, y así y todo el camino no les resulta demasiado difícil de transitar; pues Dios les ha dotado de una capacidad especial para afrontar, con Su ayuda todas las dificultades que se les presenten. Lo que para unos sería una desventaja trabajar solos en la obra de Dios, para estos resulta, en muchos casos conveniente, acertado…hasta necesario. Vivir y disfrutar el estar solos, les ha servido para poder avocar todas sus emociones, sentimientos, afectos y fuerzas en hacer un trabajo con excelencia. Sin embargo, puede que, en algún momento, se sienta la añoranza de contar con un brazo adicional junto a ellos, alguien con quién compartir las bendiciones recibidas de parte de Dios; alguien que pueda ver el futuro con los mismos ojos y aspiraciones.
Si tú hoy al leer esto, sientes que necesitas a ese alguien especial, si sientes que no naciste para vivir solo(a), si ya has disfrutado buen tiempo la soledad apartado(a) con Dios; déjame decirte que deberás esperar a que sea Él quien la traiga a tu vida, deberás saber decir no a tu propia voluntad, a lo que tus ojos te digan o a tus emociones; pues sólo así podrás escuchar la voz de Dios cuando en el momento menos esperado te diga dulcemente: “Esta es la persona que destiné para ti”.
Hasta entonces vive tranquilo(a), confiando; no te apresures ni desesperes, porque la desesperación no es buena compañera, por el contrario, siempre nos hace tropezar y caer, y luego el volver a levantarse puede resultar muy doloroso.

NO DEJES EL REDIL

Una ovejita traviesa va mirando distraída el hermoso paisaje; lleva un buen tiempo andando por el mismo camino, sin embargo hoy le llama la atención de manera singular. Ve a lo lejos los cerros enormes y misteriosos, los manantiales brillantes y las lindas mariposas volando de un lado a otro, y va naciendo en ella un enorme deseo de ir tras ellas; de dejar la manada a la cual ya se cansó de seguir y de ver todos los días. “allá a lo lejos- piensa-hay todo un mundo que desconozco”. Poco a poco va entusiasmándoles más la idea de ir a echar un vistazo y luego volver al redil.
Con la barriguita llena, y el deseo en la punta de la nariz, decide echar a correr lejos del alcance de la mirada del pastor, lejos de su cayado y de su vara.
Va corriendo, sintiéndose libre y feliz, embebida por aquella extraña libertad que nunca antes sintió. Ríe, olfatea y husmea por los lugares más recónditos.
Las horas pasan una tras otra y cansada de correr y juguetear, siente que el hambre empieza a hacerse presente con fuerza y, es entonces, en que se da cuenta que en aquel lugar no hay pastos, ni agua. Con terror se da cuenta que se alejó demasiado de la manada, que ya ni siquiera puede ver a ninguna de sus hermanas. Mira a todos lados, corre esperando encontrar algo conocido, pero no encuentra nada. Poco a poco el miedo la hace prisionera; y ello la hace desesperarse aún más. En su intento de buscar el camino correcto, cae por el barranco, y hubiese sido tal su ruina, de no haber estado aquel arbusto espinoso que atajó su caída al abismo. Llorosa, herida, hambrienta y a punto de morir, recuerda la calidez del aprisco, los apetitosos pastos y el agua cristalina que disfrutaba gracias a aquel amante pastor. Todo parecía indicar que su fin estaba cerca, sin embargo cuando las ramas del arbusto que la sostenían empezaban a romperse, vio acercarse a ella unas manos conocidas, manos que otras veces la acariciaron y le acercaron el alimento. Eran las manos del amante pastor que con extrema delicadeza, fue retirando su pequeño cuerpo y separando de él las espinas que la aprisionaban. Una vez libre, es tomada en sus brazos y conducida de vuelta al redil.
Los brazos del pastor son cálidos y confortables. Una vez en el redil, el pastor cura sus heridas con aceite y le ofrece el alimento que reconforta su alma y le renueva las fuerzas. Junto a sus hermanas, se acurruca a ellas y se siente querida y protegida. Todas aparecen frente a ella, hermosas, sanas y felices; mientras que ella aparece afeada, malherida, temblorosa.
Los seres humanos a veces somos cómo esta pequeña oveja, lo tenemos todo junto a nuestro Dios, sin embargo el mundo y sus deseos atrapan nuestra mirada y optamos por salir del cálido redil, para quedar expuesta a los peligros que terminarán por destruir nuestras vidas.
Amigo, no permitas que nada ni nadie te saque del redil, recuerda que con el amante Pastor lo tenemos todo y fuera de Él no tenemos nada; sin embargo si por diversas circunstancias hoy te encuentras fuera de él, recuerda que Dios siempre está allí para socorrerte, clama a Él y Él te socorrerá y no te dejará caer al barranco. (Lucas 15:4). Vuelve ahora que aún hay tiempo, vuelve al redil, al cálido aprisco donde siempre hay pan y el abrigo que tú necesitas.

MIRA BIEN: "¡LA TUMBA ESTA VACIA!"

En Belén había fiesta, el cumplimiento de la Promesa llegó para abrigar el corazón de la humanidad. Un niño pequeño había nacido, y siendo hijo de Rey, yacía sobre el heno y la paja que le brindaban calor, mientras que el canto de los ángeles al son de los balidos y mugidos de los animales allí presentes, anunciaban que el Salvador de este mundo había llegado.
El Plan divino estaba en marcha, el pequeño abrió sus tiernos ojos a este mundo lleno de maldad, y desde aquel momento hasta que los cerró en el Gólgota, aquella mirada jamás fue cambiada. Años más tarde lo llevarían a la cruz del calvario, raerían sus ropas, mesarían sus barbas, lo escupirían, lo golpearían toda la noche previa a su martirio, pero aquella mirada siguió tan igual que siempre.
El Amado Salvador, nació, creció, vivió y murió con un propósito divino, y qué más divino que el amor y la infinita misericordia del amado Padre por la humanidad.
Sufrió cada desprecio y cada afrenta, experimentó escarnio, su hermoso rostro quedó desfigurado, pero en sus ojos aún permanecía el amor, y en medio de su dolor fue capaz de pedir clemencia por nuestra insensatez: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc. 23: 34), y aquel perdón llegó y con él la posibilidad de un día no lejano estar con Él para siempre: “En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc. 23: 43) y esta verdad resulta ser una promesa más valiosa que el oro refinado.
Nada apagó aquel amor, y aunque adolorido y sangrante, aún predicaba la compasión y la piedad: “Mujer, he ahí a tu hijo; hijo he ahí a tu madre” (Jn. 19: 26-27). Todo el peso de nuestro pecado yacía sobre su humano cuerpo, lacerado y desfalleciente, al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, “¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?” (Mc. 15: 34), fue el grito de angustia, que aún nos sigue remeciendo. Mientras que una sed desgarradora iba consumiendo su ser: “Tengo sed” (Jn. 19:28) se le oyó clamar. Mientras el tiempo transcurría sin detenerse y cuando de su carne ya no brotaba más sangre, sino agua, supo que todo había sido cumplido: “Consumado es” (Jn. 19: 30), pero agonizando y conociendo que la muerte venía por Él, experimentado en quebrando, entregó su espíritu: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc. 23: 46) y lo hizo sólo por amor.
Sus ojos se cerraron en aquella cruz, murió de la peor forma, pero ni la muerte, ni el hades pudo retenerlo, y de allí resucitó victorioso, despojando a los principados y potestades, exhibiendo su derrota públicamente y clavando en la cruz del calvario el acta de los decretos que había contra nosotros.
Aquel niño pequeño, que murió como hombre, pronto regresará como Rey. “Fiel y Verdadero” es Su Nombre. Lo veremos y lo reconoceremos porque aquella mirada de amor, sigue siendo la misma para con todos los suyos. Amén.

VIAJANDO POR LA VIDA

Aquellos que tenemos la suerte o la desdicha de viajar en autobús, sabemos que es toda una aventura treparse a este tipo de transporte, y esperar llegar a tiempo y sano y salvo al trabajo, al colegio, a la universidad, a una reunión importante, etc., aunque para ello tengamos que exponernos a ser magullados, pisoteados y despeinados.
Una vez dentro del autobús, se puede observar todo tipo de personas, algunos van mirando por la ventana totalmente distraídos; otros conversan amenamente; algunos ríen, otros viajan tristes o enojados, unos cuantos, tal vez, vayan durmiendo; otros bajan antes y otros después. Sin embargo, todos tienen un destino al que llegarán tarde o temprano.
El mundo es como un gran autobús, con todo tipo de personas dentro. Unos, tal vez, habrán oído hablar de Cristo, otros ya lo habrán recibido en su corazón, pero otros, quizás, nunca oyeron su Nombre. Esta es una triste verdad, pero es la realidad. Gran parte del mundo aún vive en tinieblas, porque aún no han conocido al único Dios verdadero. Decimos que somos cristianos, porque vamos a la iglesia, cantamos, somos amables con las personas y pagamos nuestros impuestos; sin embargo, querido lector, ser cristiano es mucho más que eso. Ser cristiano es tomar la bandera del evangelio y cumplir la Gran Comisión encomendada por nuestro Señor Jesucristo. Ser cristiano es sentir dolor y compasión por la gente que sufre y no tiene quien le brinde consuelo.
Podemos y estamos en la obligación de cambiar la realidad del mundo, podemos y debemos levantarnos de nuestros cómodos asientos y aunque este gran “autobús”, gire peligrosamente de derecha a izquierda, nos zarandee y trate de hacernos perder el equilibrio, podemos asirnos con fuerza de Cristo y en su Nombre hablar a las personas de su gran amor; para que no haya más gente sin esperanza, para que los que conversan y ríen, lo hagan porque han conocido a Cristo, para que los que tengan que bajar del “autobús”, al llegar a su destino, lo hagan con la seguridad de ser salvos. Dice la Biblia que “la mies es mucha,  pero los obreros son pocos” (Mt. 9:37). Dios esta esperando a gente dispuesta a servirle, a sufrir por la causa de Cristo, sabiendo que a pesar de ser magullados, maltratados o estrujados, hay gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, Y no hay mayor pago para un cristiano, que poder ver la dulce sonrisa, llena de gozo, de nuestro amado Dios.

PUEDO ESCUCHAR TU VOZ

En medio del silencio, cual silbo apacible que llega hasta mis oídos como un suave murmullo, oigo a lo lejos Tu voz, pero la siento cercana, cálida, hablando directamente a mi corazón ávido de poder escuchar aún más de Ti. Llega hasta mí y me recrea la vista al poder contemplar el color de Tu voz brillante, impetuosa, dulce y resoluta. ¡Cómo quisiera que Tú también pudieras oírme!, que el silencio no nos fuera adverso, que fuera el cómplice que se encargue de transportar el eco de mi voz hacia tu corazón. Señor, Tú hablaste y fue hecho todo, abriste Tu boca y de ella manó la vida, Tu voz fue como un torrente de dicha que inundó el sequedal de mi vida y la transformó en campos de regadío. Tu voz me atrajo a Ti y Tus cuerdas vocales me atarán aún más. Tu voz fue el despertar hacia un mundo nuevo, donde el silencio nunca más pudo reinar, donde el ruido cedió su lugar al ritmo y a la armonía. Tu voz emitió sonidos que sólo mi alma pudo percibir. Me llamaste de entre los sepulcros, Tu voz me dio vida en medio de la muerte, Tu voz ordenó y mi alma obedeció sin titubeos, Tu voz pronunció mi nuevo nombre y me enseñó a reconocerte aún en medio de la oscuridad más profunda.
Es por ello que dejaré que el aire de Tu presencia entre en mi y que recorra todo mi interior, haré una pausa para pensar en tus grandezas, y lo dejaré escapar cual susurro por mis labios en un cántico de adoración a Ti.
Ahora entiendo que mi voz se forma porque Tú así lo quieres, que mis palabras fluyen porque Tú eres mi grata inspiración, que el sonido crea el perfecto arte para alabar tus bondades.
Sé que mi voz es pequeña y débil, pero se ahoga en mi boca creando palabras escritas por Ti y para Ti. Mi voz es la forma en que me dices que para ti soy importante, es el medio que me has dado para hablar contigo, para decirte: “heme aquí”,  para elevar notas de gratitud hacia Tu presencia, para decir “te amo” en el nuevo lenguaje en que me enseñaste a hablar.
Toma, Señor, mi voz, y úsala para rendirte adoración, pues si canto es para Ti, y si nadie me oye, si el mundo cierra sus oídos negándome su atención, sé que mi voz se unirá a los cantores celestiales, y juntos proclamaremos lo Santo que eres. Tus ojos miren lo recto y Tus oídos escuchen mi respiración, y el sonido que sale de mi boca, que combinado con la gratitud de mi corazón, lleguen a ti como olor fragante.

A - MARTE

Muchas personas piensan que el amor es una locura, que ataca a los más débiles e indefensos, y que lo único que logra es agravar en ellos su triste situación. Canciones lloronas, películas melodramáticas, poemas desgarradores, lágrimas, sollozos, clinex y demás son elementos que muchas personas atribuyen al amor. “No me enamoro para no sufrir” es lo que muchos manifiestan a lo largo de su vida; la mala experiencia que han afrontado los convierte es seres desconfiados, resentidos y peleados a muerte con el amor, optando por aislarse y mirar como seres de Marte a aquellos que por desgracia han sido totalmente intoxicados con aquel sentimiento que a ellos les dejó el amargo sabor a chocolate vencido o leche vinagrada.
Sin embargo una, dos o más experiencias desagradables que se haya tenido, no significa que tenga que ser una constante en nuestra vida. Si bien el amor que sentimos los seres humanos no es perfecto y por el contrario, más imperfecciones no puede tener, es aquella humanidad la que hace interesante el enamorarse, porque donde se juntó "el hambre y la necesidad", en muchos casos dio a luz las ganas de salir adelante. El amor no tiene por ser el personaje malvado de la película, el villano despiadado que va hiriendo y matando a cada paso que da, pues hasta de los personajes más siniestros, en alguna oportunidad, se ha mostrado su lado cálido y tierno.
No permitamos que nuestros rencores nos nieguen la posibilidad de encontrar a ese ser que Dios ideo justo a nuestra medida. Aquel que calce perfectamente en nuestra vida. Tal vez si hubiésemos detenido nuestros ímpetus, y la tierna locura de la juventud, para preguntarle a Dios si esa persona espectacular que apareció en nuestras vidas, que se mostró como el ser más maravilloso de la tierra, era el que Él había destinado para nosotros, o si era sólo un espejismo de aquella que más tarde tendría que venir, nos hubiésemos ahorrado lágrimas, arrugas, envejecimiento prematuro, terapia psicológica, etc.

Aprendamos por tanto a ESPERAR. Recuerda que no necesitamos ir hasta Marte para aprender a amar, empecemos en el lugar donde nos encontremos; el amor no es interplanetario, es divino, y nos lo ha dado Dios, y mientras más cerca estemos de Él,  más amor seremos capaces de dar, y mientras más lejos, mayores serán nuestras ganas de sentenciar irremediablemente al amor a morir colgado en el patíbulo.

LA MARAVILLA DE SER MUJER

MUJER, palabra que para todos nosotros tiene un significado diferente. Para unos será la mujer con quien  comparten su vida, la que se levanta muy de mañana, prepara el desayuno, alista a los niños para enviarlos al colegio, los despide con un dulce beso y conserva en su casa un ambiente cálido y seguro. Para otros MUJER es aquella que les dio la vida, que los abrazó desde antes que naciesen, la primera voz que escucharon cuando se iban formando en el vientre, el primer contacto de calor que tuvieron al momento de nacer, los primeros labios que besaron sus rostros pequeñitos y tibios. Para otros MUJER es aquella que les enseñó a escribir m-a-m-á, aquella que colmó sus logros con un 20 en el cuaderno, aquella que les contó la historia del Perú como si  la hubiese vivido en carne propia, la que les enseñó que 2 más 2 es igual a 4. Para algunos otros MUJER es aquella que se encargó de colocarles la primera vacuna, mientras les iba susurrando al oido palabritas de alivio y les entregaba una que otra paletita de dulce.
Para otros tantos MUJER, es la que dirige el trafico, vende en el mercado, reparte la leche, vende los tamalitos de maíz a las seis de la mañana, vuela aviones, litiga en los tribunales, conduce la movilidad escolar, vende cosméticos, se sienta en el sillón presidencial, arregla los zapatos, construye casas, confecciona vestidos de alta costura, apaga incendios, narra las noticias a las ocho de la noche, limpia parabrisas, desfila en pasarelas, etc. MUJER es todo esto y mucho más…¡Feliz día a todas las mujeres!...¡Gracias Dios, por ser una de ellas!

ALIGERA TU MOCHILA

Primer día de clases.  Ivancito estrenaría su mochila nueva; qué feliz se sentía al mirarla y ver que sus personajes favoritos aparecían delicadamente dibujados sobre ella, era lo que tanto había deseado, y ahora estaba a punto de estrenarla. Su madre colocó cuidadosamente en la mochila, los cuadernos, libros y sus nuevos lápices de lindos colores; colocó también, la abundante merienda para el recreo. Qué feliz se veía el niño, cada vez que veía a su madre guardando con esmero cada una de estas cosas que hacían más valiosa su nueva adquisición.
Con el respectivo beso de despedida de su madre, Ivancito se encamino al colegio. Ya se imaginaba escribiendo sobre aquellos cuadernos de hojas de colores, ya se veía disfrutando de sus lápices nuevos, ya se veía guardándolo luego en su linda mochila, ya saboreaba anticipadamente su merienda dulce y apetitosa.
El olor a nuevo que despedía su mochila producía en niño una cálida emoción y lo hacia soñar despierto imaginando los elogios que recibiría de sus compañeros de clase.
Cuando aún faltaba un buen trecho para llegar a su escuela, Ivancito vio regados por el camino diversos envoltorios de caramelos de brillantes colores, y  dejándose seducir por ellos, rápidamente los recogió y los guardó en su mochila.
 Pasos más adelante encontró piedrecitas de extrañas formas de animalitos, soldaditos, aviones, y no pudiendo resistir la tentación también se los guardó rápidamente en la mochila. Poco después divisó una simpática ranita que saltaba por los charcos de agua, y ni corto ni perezoso se lanzó tras ella y la atrapó con no poca dificultad, para luego guardarla cuidadosamente en su mochila.
Durante todo el tiempo que duró el recorrido hacia su colegio, el niño fue recogiendo de la calle y guardando en su mochila, botellas, clavitos, pedacitos de losetas, recortes de periódicos, insectos, canicas,  latas de conservas de vistosos colores, y muchas cosas más.
Tiempo después el peso de su mochila comenzó a notarse a cada paso que daba, ahora le cansaba más avanzar con ligereza; sin embargo, se negó a si mismo y a su cansancio el despojarse de sus preciados tesoros.
Con mucho esfuerzo llegó al colegio, se sentó en el mismo pupitre que usó el año pasado, y al abrir su mochila grande fue su sorpresa cuando advirtió que sus cuadernos libros y lápices de colores estaban sucios y dañados, y aún su apetitosa merienda tenía tierra por todos lados. Las cosas que había recogido y guardado a lo largo del camino habían arruinado sus preciados útiles escolares. Ya no les podría mostrar con orgullo a sus amiguitos lo generosos que habían sido sus padres al comprarle todo lo que él quería. Y lo que era peor, todo en él también aparecía afeado, sucio y desaliñado.
Amigos, esto mismo puede suceder a lo argo de nuestra vida. Dios nos ha dado una “mochila” con todo lo que REALMENTE necesitamos, sin embargo en nuestro diario caminar por esta vida, puede que encontremos basura regada a cada paso, y lo que es peor, puede que hagamos “nuestra” toda aquella basura, y ello tarde o temprano nos dañará, nos ensuciará y nos avergonzará delante de los demás.
Recuerda que todo lo que necesitamos Dios ya nos lo ha dado y lo recibimos por fe. Todo lo demás, lo único que hará es hacer pesado nuestro diario caminar. Aligera tu mochila, echa fuera de ti todo aquello que no sirve: iras, pleitos, resentimientos, amarguras, desidias, indiferencia, orgullo, vanidades, etc, etc. y verás que así tu camino será muchos más fácil de transitar.

LUCHA POR ALCANZAR TUS SUEÑOS


Todo lo que querramos en la vida nos tendrá que costar. Las cosas fáciles que podamos; recibir jamás lograrán tener ese saborcillo dulce y cálido en los labios, que nos produce el habernos esforzado por conseguir nuestros propios sueños y objetivos. Generalmente estamos acostumbrados a que nos “regalen” la vida, a que nos lo den todo en bandeja de plata; esperamos que nuestro grado de participación en la consecución de nuestras metas sea mínimo. “Baje 20 kilos de peso en treinta días” señala un anuncio publicitario. A la vista, el referido anuncio se muestra atractivo y genera expectativa. Muchas personas, seguramente, correrán a leer detenidamente aquel anuncio, deseosas de encontrar la solución a aquellos kilillos de más, que de un tiempo a esta parte, ya estorban. Sin embargo, más abajo y  en líneas más pequeñas, aquel anuncio muestra de manera cruda el verdadero secreto del éxito: “llévese una bicicleta estacionaria y ejercítese”, y es entonces cuando el entusiasmo termina por desinflarse en nuestras narices.
La verdad es que a la mayoría no nos gusta esforzarnos, no nos gusta "sudar la camiseta" por lo que anhelamos, no queremos que nuestras frágiles espaldas sientan el rudo peso del trabajo honrado; optando, finalmente,  por formar parte de la enorme lista de aquellos que buscan a toda costa "evitar la fatiga".

Lograr mantener la unidad en el hogar es una tarea que todos sus miembros deberían asumir; mantener nuestra autoestima en su sitio, requiere que nos esforcemos en que así sea; sostener una relación de pareja implica también un grado de esfuerzo y mucha dedicación, a fin que los años que se lleven juntos produzcan el fruto esperado.
Amigo lector, la Biblia nos habla en Mateo 7:24-27, de dos hombres: uno prudente y otro insensato. El prudente construyó su casa sobre la roca, pero para ello tuvo que cavar a profundidad, y en cada paso, me imagino que pensaba en su familia, en lo cómodos y seguros que estarían en su nueva casa, por tanto no le importó esforzarse de sobre manera, no le importó ver sus manos ampolladas por el trabajo, sino que no se detuvo hasta llegar a la roca, hasta que no se topó con ella no paró en su trabajo, y allí construyó su vivienda. Mas adelante nos sigue diciendo la Bíblia, que descendió la lluvia y soplaron los vientos, pero la casa no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca.
El otro hombre, el insensato, no estuvo dispuesto a pasar por todo ello, no estuvo dispuesto a esforzarse como lo hizo aquel otro; por el contrario quiso ahorrarse esfuerzo, dinero y tiempo; sin embargo, la Escritura nos dice que descendió la lluvia y soplaron los vientos,  pero a diferencia del primer caso, la casa de este hombre insensato, cayó y fue grande su ruina.
Amigo lector, la vida es como aquella casa, de ti depende sobre quién la fundamentas, si sobre tus propias ideas y razonamientos, si sobre tus propias fuerzas, o sobre el conocimiento de nuestro Señor, sobre la roca firme que es Jesucristo. Recuerda que en la vida siempre habrán “lluvias” y “vientos” pero en ti esta la elección de cómo atravesar por todos aquellos difíciles momentos.

VUELVE A EMPEZAR



Hay momentos en que tal vez pienses que realmente te encuentras completamente solo(a) en el mundo, y desde esa perspectiva, seguramente, todo a tu alrededor se torna triste, lluvioso y apagado; es como si te encontraras en una perpetua oscuridad, condenado(a) a vivir en un mundo de tinieblas, mientras que allá afuera parece que la realidad es otra, afuera todos cantan y ríen, en su mundo su cielo es azul, mientras que en el tuyo el sol "tiro la toalla", cansado ya de tratar de imponer su luz en tu mundo a oscuras. Mientras que los días van y vienen sin que a ti te llame mucho la atención, hasta las fuerzas parecen irse despegando de tu cuerpo, y entonces te preguntas ¿Qué me pasa? ¿Por qué me sucede esto a mí?
Querido amigo(a) tu estado es el estado natural de muchísimas personas en todo el planeta, las cuales se han visto sumergidas en la más profunda tristeza, cuya causa en cierto modo desconocen, algunos le llaman: depresión, yo le llamo "tristeza del alma".
La depresión puede atacar a cualquier persona en algún momento de su vida. Hasta un hombre de Dios como el profeta Elías, se vio sumergido en la depresión, hasta el punto de desear que Dios le quitase la vida, porque ya no soportaba vivir con sus miedos y temores  (1 Reyes 19:4). Tal vez tú también te sientas igual o peor, quizás ya ni siquiera desees seguir viviendo; sin embargo, déjame decirte que tu vida tiene un propósito, que no importan las circunstancias en las que fuiste engendrado(a), pues desde el mismo instante en que te empezaste a formar en el vientre de tu madre, tu vida ya tenía un propósito que cumplir.
El profeta del que te hablo quería morir, pero aún le faltaba mucho por hacer (1 Reyes 19: 15-16). Seguramente a ti también; sin embargo al igual que a este hombre, tal vez también necesites descansar un poco, descansar de tus miedos, descansar de tus angustias, descansar de todo aquello que te mantiene presionado(a). Dice la Biblia que Dios alimentó al profeta, porque todavía tenía que caminar un buen trecho, pero además le dejó dormir para poder renovar sus fuerzas, le dejó llorar y quejarse todo cuanto quiso, pero en el tiempo previsto le ordenó levantarse.
Seguramente ya has llorado todo cuanto has querido, ahora descansa para que recuperes tus fuerzas, deja a un lado lo mal que hoy se ven las cosas, y tómate un tiempo para empezar de nuevo, puede parecer que estas tan metido(a) en tus problemas que sería difícil empezar de nuevo, sin embargo es posible, porque esta vez,  no lo harás solo(a). Si tal vez escribiste, con tu puño y letra y por tu propia cuenta de manera dispareja, desordenada y temblorosa los primeros capítulos de tu vida, ahora déjate ayudar, déjate guiar por Dios. Sólo Él te puede enseñar a escribir una nueva historia, Él puede tomar tu mano entre las suyas y enseñarte a escribir una historia donde las manchas que dejaron tus  lágrimas no aparezcan nunca más…

NO ESPERES MAÑANA


Es común oír  a las personas decir: “mejor lo dejo para mañana”. sin embargo el dejar las cosas para mañana es un mal hábito, que no debemos seguir permitiendo en nuestra vida.
No esperes a mañana para hacer lo que tienes que hacer hoy. Hoy es un buen día para decirle a esa persona que la quieres, que te importa, que valoras lo que hace por ti. Hoy es un buen día para pedir perdón por el daño o la ofensa causada, por aquella herida en el corazón ajeno que aún está abierta; es un buen día para reconocer que te equivocaste. Hoy es un buen día para llamar por teléfono a ese amigo de la infancia, al que dejaste de frecuentar, pero que aún recuerdas con cariño. Hoy es un buen día para visitar a tus padres si están lejos de ti, o para ir corriendo a su habitación y decirles lo mucho que los amas y lo agradecido(a) que estas por su cariño. Hoy es un buen día para elevar una oración a Dios, para reconocer que realmente lo necesitas, para decirle que intentaste, pero no lograste llenar con nada, el vacío que hay en tu corazón y que sólo Él puede llenar. Hoy es un buen día para escribir un libro, un cuento, una biografía, plantar un árbol, dibujar algo lindo, o estrenar algo nuevo. Hoy es un buen día para buenas cosas. No esperes a mañana, pues el mañana es una palabra tan imprecisa que tal vez nunca llegue.
Mucha gente espera el día de mañana para decidirse a hacer algo para sí misma o para los demás. Esperan al día de mañana para estrenar una sonrisa sincera; esperan un día más para reconciliarse con la familia, con el esposo(a), con los hijos, con los amigos o con la vida misma.
La Biblia nos habla en el Libro de Éxodo 8:5-10 que Dios había enviado una plaga de ranas sobre la tierra de Egipto, y las ranas estaban por todos los lugares, dentro de sus casas, sobre sus camas y aún sobre los mismos egipcios. Al ver esto el Faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón, y les pidió que orasen a Dios para que las ranas sean quitadas de Egipto. Entonces Moisés preguntó al Faraón: ¿Cuándo deseas que oremos a Dios para que las ranas sean quitadas? La respuesta en esta situación hubiese sido ¡AHORA MISMO! ¡YA! , sin embargo la Biblia nos dice que Faraón respondió “MAÑANA”. Es decir, a pesar que tenía frente a él la solución para su problema, prefirió soportar las ranas hasta el día siguiente, es decir prefirió un día más con la suciedad, un día más con la incomodidad, un día más con aquella plaga.
Así como Faraón muchas personas esperan vivir un día más con sus propias “ranas” que representan sus resentimientos, sus amarguras, sus miserias, pese a que existe la posibilidad que sus vidas cambien desde HOY
Amigo lector, no esperes hasta el día de mañana, hoy es un buen día para abrazar a tu familia. Para disfrutar de las cosas sencillas de la vida, pero principalmente es un buen día para acercarte a Dios ¡no lo dejes esperando hasta mañana!
 

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APRENDE A DECIR NO (II PARTE)

Muchas veces no has sentido que las cosas a tu alrededor no están bien, que la gente que está cerca de ti hace cosas indebidas y tú no dices ni haces nada para evitarlo, por temor a ser rechazado del grupo social en el que te encuentras.
Ser parte de algo, sentirse como una pieza que encaja perfectamente en un engranaje, o esfera social, siempre ha sido la forma de vida del ser humano, debido a ello, las personas que se auto aíslan son consideradas como seres extraños, cuya compañía frecuentemente rehuimos.
El hecho de integrar un grupo humano, cualquiera que sea, implica adaptación a las reglas establecidas por el grupo. Sin embargo, muchas veces esas “reglas” lesionan lo que se piensa, o lo que sientes. Muchas personas son expuestas a situaciones peligrosas o vergonzosas dentro del grupo, y las han soportado con valía, tragándose la ira o la humillación, por el simple hecho de permanecer en el grupo social con el que se sienten identificados.
Ello deviene en un grave problema, puesto que tarde o temprano se convertirá en un círculo vicioso del que no podrán salir.
Si bien es cierto el sentirse solo es algo difícil de manejar en estos días, no permitas que el simple hecho de no tener con quién hablar o relacionarte, te lleve a aceptar ser humillado(a), insultado(a), menoscabado(a), teniendo que soportar, además, diversas situaciones de las que en otros tiempos jamás hubieras participado.
Si el grupo de amigos al que perteneces te obliga a realizar prácticas que te desagradan, resulta siendo hora de reflexionar al respecto y sopesar si vale la pena seguir o no en aquel círculo. Si luego de ello evalúas que fue más lo que perdiste que lo que ganaste formando parte del mismo, es tiempo de salir de él, de huir si es posible, es tiempo de aprender a decir NO: "no participaré de este daño" "No me prestaré para esta injusticia" "no me aprovecharé de ésta situación". 
Busca otro grupo que sea movido por buenos principios y valores, que respete la opinión de las personas y te trasmita seguridad y confianza. De lo contrario, si por terquedad o por temor permaneces dentro de aquel círculo social "viciado", tarde o temprano terminarás por convertirte en uno de ellos, en su mismo modo de pensar, y en su mismo modo de actuar…

APRENDE A DECIR NO (I PARTE)

La soledad muchas veces acompañada de otros factores, ya sean estos,  familiares, sociales y morales, ha generado que muchas personas soporten situaciones injustas y hasta humillantes. Muchas mujeres y hombres incluso, han sido sometidos a maltratos y vejaciones por parte de la persona sobre la cual vaciaron su amor y convirtieron en su “última esperanza” para ser felices en esta vida. Debido a ello han soportado hidalgamente: arrogancias, golpes, insultos, indiferencias y demás actos y omisiones derramados sobre sus sentimientos y emociones.
La consecuencia de ello ha sido y sigue siendo autoestimas destruidas, auto culpas auto impuestas y una herida abierta en el corazón.
Lo triste es que la felicidad que esperaban alcanzar al lado de aquella persona, hasta ahora no llega ni llegará nunca, ya que lo que desconocen es que ambas partes se encuentran involucradas en una relación tormentosa que poco o nada proporcionará bienestar para ambos. Por el contrario tanto el que es agredido y soporta la situación por temor a encontrarse de un momento a otro solo en este mundo, como el que arremete y provoca la agresión, son personas que tienen un sentido equivocado de lo que es el verdadero amor, y  ambas se encuentran en imposibilidad de trasmitirlo.
Hoy que esta a punto de terminar el año 2009, es buen momento para analizar si la relación que sostienes esta dentro de aquellas calificadas como tormentosas, lesivas y nocivas para la salud emocional. Si es así es tiempo de aprender a decir NO, “no quiero que me trates mal”, “no quiero oír más esas groserías”, “no quiero que me sigas diciendo que soy un tonto (a)” “no quiero escuchar más que no valgo nada, que todo lo hago mal”. Es tiempo de decir NO, y de ser necesario, es tiempo de poner un alto a la relación. No importa el tiempo que lleves con él o ella, si son tres o diez años, haz un balance objetivo y analiza cómo has sido tratado(a) durante todo ese tiempo. Pero NO intentes disculpar maquillando las situaciones en las que te sentiste herido (a) ni mucho menos intentes culparte por ello.
Seguramente que si llevas poco tiempo te resultará más fácil cortar la relación, sin embargo date cuenta que si ya son años los que llevas aguantando y aguantando, y no cambió en nada la situación, es porque ya no tiene remedio. Pero debes ser sumamente objetivo(a), y si te es imposible hacerlo, pide ayuda, conversa con alguna persona madura que haya estado cerca de tu relación, quién mejor que ella para poder hacerte ver y poner en relieve los momentos tristes que pasaste, las humillaciones que te hicieron sentir, y el hondo vacío que hasta hoy experimentas. Nada te ayudará a tomar la resolución de cerrar este capítulo en tu vida que el hecho de saber que detrás de la puerta puedes encontrar al verdadero amor, aquel que Dios preparó para ti desde tiempo atrás, aquel que, tal vez, aún sigue esperando, pero que no puede llegar a tu vida porque tu corazón esta ocupado, no por amor, sino por un sentimiento vil, deshonesto y dañino que muchas veces confundimos con amor, pero que definitivamente no lo es…

SE LIBRE...SE DIFERENTE



¿Saben?  hoy en día qué difícil se nos hace a la mayoría de personas creer que nos aman, creer que real pero realmente le importamos a alguien.
Nos miramos al espejo y al instante saltan a la vista las "mil y una" imperfecciones. Allí están los estragos de esos odiosos excesos que cometimos en el último cumpleaños al que asistimos, en donde nos engullimos hasta las servilletas. Allí están las señales evidentísimas de la falta de ejercicios;  y entonces, con hondo pesar debemos reconocer  que realmente no somos ni atléticos, ni atractivos, ni encantadores.  Y como para olvidarnos un poquito de la diaria decepción que nos deja el escrutinio de nuestro cuerpo, nos dedicamos a hojear una que otra revistita, y Oh decepción, frente a nosotros aparecen  mujeres modelos con el cuerpo mejor que el de barbie, y hombres con pectorales demasiado perfectos para ser reales. Y luego pensamos "ellos sí serán amados".
Y si por aquellas indeseables circunstancias de la vida, te encuentras solo (a), pensarán que para que nos quieran habrá de parecerse a aquellos especimenes, demasiado perfectos, demasiado hermosos, demasiado todo.
Lo triste es que en estos últimos tiempos, la apariencia es lo primero, y en algunos casos, lo único que la gente observa. Y no en vano algunos adolescentes o no tan adolescente y  jóvenes y no tan jóvenes, han recurrido a métodos poco sanos para asemejarse a los prefabricados personajes de la TV.
Sin embargo, creo que el hecho de ser diferente es lo que realmente cuenta. Desde que empecé a despreocuparme por intentar verme como una artista de cine (que por cierto sé que JAMAS conseguiré) vivo mejor, y sin tanto estrés. Me siento diferente y lucho por serlo cada día de mi vida. He empezado a amarme a mi misma, para poder amar a los demás (porque nadie puede dar lo que no tiene). Y lo que es mejor, sé que a pesar de lo fea o bonita que un día amanezca, siempre habrá alguien que me ame mucho. No, no es mi madre o mi padre, ni siquiera mi propio espejo, sino es Dios.
Pensarás que esto es cuestión de fanáticos, conformistas, pero no lo es, esto es una cuestión de entendimiento, Él me dijo que me amaba, y yo entendí que era cierto. Así funciona el asunto. Sólo es cuestión de fe.  Él no me lavó el cerebro para hacerme creer que era bonita, amada y asombrosamente espectacular. Él me vio tal y como era y me hizo ver que así amaba. Y eso fue genial. A partir de allí no tuve más que fingir ser alguien que no era. Pruébalo, y tú también, dejarás de creer que nadie te ama y dejarás de aparentar algo que no eres, en otras palabras serás LIBRE, libre para reírte a carcajadas, sin el temor que se vean tus dientes imperfectos, libre para mostrar tus orejas imperfectas, para dejar de usar ese atormentador zapatito de taco doce, sólo para parecer más alta; serás  libre para chapotear en la orillita del mar sin temor a que vean tu cuerpo pasadito de kilos. Porque entenderás que tú eres más que esos kilos, que eres más que una boca que habla, o una oreja que oye; entenderás que eres importante y que alguien ama en demasía esa barbillita saliente, esos ojos dormilones, ese cabello rebelde, y lo mejor de todo es que tú también te lo empezarás a creer.

                                              Supe que me amabas

                                    Desde el principio cuando te necesite
                                    Desde el momento cuando la mirada alcé
                                    Desde ese día cuando sola me encontraba
                                    Cuando tu mirada a mi se fue a poner

                                    Supe que me amabas, lo entendí
                                    Y supe que buscabas más de mí
                                    Que mucho tiempo me esperaste y no llegué

                                    Supe que me amabas, aunque huí
                                    lejos de tu casa, yo me fui
                                    Y con un beso y con amor me regalaste tu perdón
                                    Y estoy aquí…

                                   Y cuando lejos me encontraba, te sentí
                                   Sabía que entonces me cuidabas
                                   Y te oí, como un susurro fue tu voz en el silencio
                                   Y cada día me atraías hacia ti

                                  Y estoy aquí, mi dulce Señor
                                  Y estoy aquí, amado Salvador
                                  Y estoy aquí
                                  Y estoy aquí…

SE FUERTE

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Este mundo realmente es para los fuertes. Seguramente has escuchado esto “No te dejes vencer por el mal”. Esto está escrito en la Biblia (Romanos 12:21), y muchos pueden pensar que todo el “rollo” de la Biblia está enfocado para ancianitas de cabello cano o enfermos desahuciados; sin embargo la Biblia entera y este llamado en especial, trae una verdad tan grande que no hace acepción de personas.
Este es un llamado a ser valientes e íntegros en todo tiempo. Si eres joven imagínate que eres el héroe de una película de ficción, que tiene que sortear toda una serie de peligros para obtener el premio anhelado (una preciada espada, la corona del rey o la hija de éste). Hasta en las películas se respeta mucho la integridad del personaje principal, ya que no puede existir un héroe manipulable o sobornable. Si por el contrario quien lee esto es un hombre o una mujer que hace tiempo dejó de ser un mozuelo(a), deberán imaginar que son los mandatarios de alguna nación y que en sus manos está llevar a dicha nación hacia el progreso o hacia la ruina total, manteniendo pleno respeto por el derecho ajeno y la igualdad de las personas, pues es harto conocido el rechazo a los mandatarios opresores y déspotas ¡En fin! cada uno de nosotros puede ser el protagonista de su propia novela, y en ella tendrá que desarrollar una actitud acorde con el papel que desarrolla, llevando siempre por consigna: “No te dejes vencer por el mal”.
En la vida cotidiana esto implica no dejarse vencer por todo lo malo que nos rodea, implica no cerrar los ojos, ni dejarse llevar por la corriente. Implica, por ejemplo: no permitir que nuestras manos puedan levantarse contra nuestro prójimo, ni retener injustificadamente el jornal de nuestros trabajadores, ni cerrarse en puño ante la necesidad del menesteroso; significa no manchar nuestras manos con sangre inocente, ni guardar con ellas el dinero de un soborno. Significa no permitir que nuestros ojos se deslicen sobre la figura del cónyuge ajeno, o se deleiten mirando pasivamente la injusticia. “No te dejes vencer por el mal” significa, también, no permitir que nuestra boca se llene de mentiras nacidas en el corazón; o que de ella se eleven plegarias, pero también se salpiquen maldiciones o palabras soeces. Significa no permitir que nuestros pies sirvan para patear las ilusiones de otros, o que se dirijan raudamente y sin control hasta las telarañas que la degradación moral va sembrando en los rincones de oscuridad.
Por el contrario, se nos dice: “Vence al mal con el bien” lo que significa que donde veamos la necesidad desparramarse ante nuestros ojos, nuestras manos puedan alcanzar a alguien un pedazo de paz, o una caricia, o simplemente sostener una vida a punto de caer en la desesperanza. Significa que donde veamos la oscuridad, podamos encender una luz brillante; que donde veamos a los niños llorar sin consuelo, podamos llegarnos hasta ellos con el corazón abierto y los brazos extendidos; que donde oigamos que la gente se cansa de vivir, o que arranca de otro la vida, podamos nosotros impartir un trozo de nuestra vidas.
Este es un llamado que no distingue raza, sexo o condición social. Seamos fuerte siempre, porque este mundo lo conquistan los que resisten. Seamos una generación que se juegue cada día por la paz, que venza la adversidad con todo lo bueno que Dios ha puesto en nuestras manos y en nuestro corazón.

NATALICIO DE ESTE BLOG

Daisypath Anniversary tickers
Este blog ha sido creado para compartir experiencias de vida que puedan mostrarnos, de manera más clara, las cosas buenas que llevamos dentro y que algunos hasta hoy desconocen.
Te invito a conocer juntos todo el potencial que Dios ha puesto en tus manos, te sorprenderá llegar a saber que eres una persona con propósito, que no naciste por casualidad, sino que Dios diseñó para ti una vida abundante, para que la disfrutes tomado(a) de su mano.