"Dios envía una lluvia de sonrisas sobre tu vida, un manantial de perdón para vivir en feliz, un mar de bendiciones para compartirlas con otros, un río de paz para saciar tu sed y la nube de gloria para caminar seguro durante toda tu vida"
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¡Feliz Día Mamá

Porque Dios no pudo escoger vientre más amoroso que el tuyo para poder formarme; porque cuando nací el primer rostro que me gustó fue el tuyo; porque tus brazos me devolvieron la calidez y la seguridad que había en tu vientre y me hiciste sentir feliz; porque  cuando lloré me acercaste a tu corazón y escuche en él, cada latido diciendo mi nombre; porque cuando empecé a caminar, nunca soltaste mi mano y me elevabas a lo alto para acercar mis mejillas a tus labios; porque mi primer beso de amor fue sobre tus mejillas; porque mi primera palabra fue mamá, que para mí era igual que decir: amor; porque cuando me sonríes me enseñas lo lindo que es la vida; porque con tus manos curas mis heridas y el dolor no existe más; porque cuando tengo miedo, en medio de la oscuridad el mirar tus ojos me ilumina la vida y ahuyenta el temor; porque cuando me dejaste en el colegio, prometiste que a la salida me estarías esperando y cumpliste día tras día; porque cuando te conté mis secretos de adolescencia, me escuchaste atentamente y me dejaste soñar con los pies sobre la tierra; porque cuando necesité un consejo, tú me diste hasta diez; porque en los momentos más importantes de mi vida, siempre estuviste presente. Por eso y mucho más te deseo un ¡Feliz día mamá!  Y que Dios me bendiga con tu presencia por mucho mucho tiempo más. Amén

¡Te invito a mi cumpleaños!

¡Te invito a mi cumpleaños!, es muy importante para mi que estés presente, te he enviado esta invitación preparada especialmente para ti, la he decorado con besos y sonrisas; y con rayos de sol he escrito tu nombre, también tomé algunas estrellas para decorar la invitación.
Muchos seguramente, hoy me traerán regalos, algunos prestarán mucha atención en la comida que presentaran a mis invitados, otros se preocuparan por los vestidos y el peinado que lucirán, y puede que tú también estés pensando en qué me regalarás en esta noche, sin embargo nada de lo que puedas comprar, sería tan valioso como tu amor.
Espero con ansias verte esta noche; en todo el año casi no nos vimos, pero sabía que en mi cumpleaños no te olvidarías de visitarme, pero por las dudas te envíe personalmente esta tarjeta de invitación. Ven con lo que quieras, y si no tienes nada que ofrecerme, si el dinero no te alcanzó para comprarme algo bonito, ven con las manos vacías, pues aquí en mi fiesta seguro que habrá mucho para compartir.
Te espero y desde ya te extraño muchísimo.
                         
Tu amigo Jesús.

FELIZ NAVIDAD!

ESPERANDO EN DIOS

Hay gente que va sola por el camino que Dios le ha trazado, y así y todo el camino no les resulta demasiado difícil de transitar; pues Dios les ha dotado de una capacidad especial para afrontar, con Su ayuda todas las dificultades que se les presenten. Lo que para unos sería una desventaja trabajar solos en la obra de Dios, para estos resulta, en muchos casos conveniente, acertado…hasta necesario. Vivir y disfrutar el estar solos, les ha servido para poder avocar todas sus emociones, sentimientos, afectos y fuerzas en hacer un trabajo con excelencia. Sin embargo, puede que, en algún momento, se sienta la añoranza de contar con un brazo adicional junto a ellos, alguien con quién compartir las bendiciones recibidas de parte de Dios; alguien que pueda ver el futuro con los mismos ojos y aspiraciones.
Si tú hoy al leer esto, sientes que necesitas a ese alguien especial, si sientes que no naciste para vivir solo(a), si ya has disfrutado buen tiempo la soledad apartado(a) con Dios; déjame decirte que deberás esperar a que sea Él quien la traiga a tu vida, deberás saber decir no a tu propia voluntad, a lo que tus ojos te digan o a tus emociones; pues sólo así podrás escuchar la voz de Dios cuando en el momento menos esperado te diga dulcemente: “Esta es la persona que destiné para ti”.
Hasta entonces vive tranquilo(a), confiando; no te apresures ni desesperes, porque la desesperación no es buena compañera, por el contrario, siempre nos hace tropezar y caer, y luego el volver a levantarse puede resultar muy doloroso.

MI NUEVA FAMILIA

¿Qué harías si fueras un niño y te encontraras de noche, en la calle, huérfano, empapado por la lluvia, triste, con mucha hambre y no tuvieres a nadie en esta vida? ¿Qué harías si alguien te viera desde su cómodo auto, y sintiera compasión de ti, y se bajara del auto sin importarle empaparse con la lluvia, y decidiera llevarte a su casa; una casa realmente hermosa y enorme, para ser parte de su familia; y una vez allí, te cambiará de ropa, echando a la basura tus harapos sucios, viejos y mojados, y en lugar de ellos te regalara ropa nueva, limpia y hermosa; te sirviera una exquisita comida, y te diera algo calientito para tomar; luego te preparara tu propia habitación, y se quedara velando tu sueño hasta que te durmieras?.
¿Qué pensarías de este niño? ¿Creerías que ha sido un niño muy afortunado?
Ahora imagina qué hubiera pasado si el niño hubiese preferido seguir solo en la calle, y no hubiese aceptado la ayuda? Seguramente hubiese muerto, sin que a nadie le importe.
El ser humano es como aquel niño, va por la vida indefenso, caminando en la oscuridad de la noche, sin un hogar, sin un Padre que lo ame, empapado por su sufrimiento, triste y deprimido, con hambre de afecto y consuelo, sin nadie que se preocupe por él. Sin embargo, muchos de nosotros al igual que aquel niño, aceptamos el auxilio que el Señor Jesús nos ofrecía.
Él nos vio desde su Santo trono, sintió compasión por nosotros, y sin importarle dejarlo todo, se empapó de nuestra humanidad, haciéndose hombre y muriendo por nosotros en la cruz del calvario; gracias a Él nosotros fuimos recibidos en su familia, fuimos mudados de ropa, atrás quedaron los harapos del viejo hombre, y hoy vestimos vestiduras blancas y sin arrugas; Él sació nuestra hambre de amor, nos abrigó con el fuego de su Espíritu Santo, nos dio un lugar, una posición en donde ubicarnos en esta vida y en la venidera.
¡Nosotros somos los afortunados!; ya no somos huérfanos, sino que ahora tenemos un Padre que nos ama con el más perfecto amor. Somos parte de la familia de Cristo, mayor privilegio que este, mayor bendición nunca en esta vida tendremos.
Amigo lector, si sientes que eres como aquel niño huérfano de la historia, no le niegues al Señor, la posibilidad de ayudarte; Sus ojos está sobre ti, Su mano está extendida y las puertas de Su casa y de Su corazón están abiertas hoy para ti.

No huyas del amor

Si tuvieras hambre huirías de quien te quisiera dar una pieza de pan,
Si tuvieras sed, huirías de quien te quisiera dar un vaso con agua,
Si tuvieras frío, huirías de quien te quisiera cubrir con su abrigo,
Si tuvieras una dolencia, huirías de quien te pudiera aliviar el dolor,
Si tuvieras miedo, huirías de quien te pudiera brindar seguridad,
Si tuvieras los pies lisiados, huirías de quien te pudiera llevar en sus brazos,
Si tuvieras ganas de hablar, huirías de la única persona que quisiera hablarte,
Si tuvieras un poco de alegría, huirías de quien te ofreciera hacerte feliz por siempre,
Si tuvieras cansancio, huirías de quien te ofreciera descansar en su regazo,
Si tuvieras un secreto, huirías de quien se ofreciera a guardártelo por toda la eternidad,
Si tuvieras ganas de llorar, huirías de quien te ofreciera su hombro desinteresadamente,
Si tuvieras un sueño no cumplido, huirías de quien te ofreciera hacerlo realidad.
Quizás digas en tu corazón “yo jamás huiría de aquella persona que me ofrece todo esto”; sin embargo, déjenme decirles que muchos sí huyen. Y es que a veces solemos “huir del amor”. Muchos jóvenes abandonan sus casas escapando de sus padres, de la seguridad y el confort de una casa hogareña. Muchos huyen del colegio o de la universidad  dejando con ello, a profesores con sincera intención de trasmitirles conocimientos. Del mismo modo otros han decidido huir del amor de Dios; han decidido dejar el pan espiritual, el agua viva, la calidez de su abrigo, la sanidad para su dolor, la seguridad, el confort de sus brazos, el sonido de su cálida voz, una completa felicidad, el descanso en su regazo, el cuidado de sus secretos, el enjugue de sus lágrimas, el cumplimiento de sus sueños y muchas más bendiciones que Dios anhela que el ser humano pueda disfrutar.
Amigo, no huyas del amor de Dios; si has de huir de algo, que sea del pecado, del mundo, del que desea destruir tu vida;  huye hacia los brazos de Dios, pero no huyas de Dios, pues no encontrarás otro lugar más seguro, en este mundo, para asentar tu vida por siempre y para siempre, que bajo la cubierta de su dulce presencia.

HAZ UN ALTO PARA EL AMOR


Muchas veces vamos tan ensimismados en nuestros propios asuntos que no nos damos cuenta que hay seres que se acercan a nosotros, nos toman la mano y nos atraen hacia ellos, en busca de una mirada, de una palabra, de un cálido abrazo; sin embargo, muchas veces hemos dejado aquellos buenos momentos para “después”, creyendo que mañana aún nos seguirán esperando aquellas demostraciones de afecto. Lo triste es que, a veces, no sucede lo mismo.
Es por ello que, en algún momento del día, debemos hacer un alto en nuestras diarias actividades, para dar y recibir amor. La entrega de afecto, no sólo nos brindará un grato momento de amor, sino que también, apaciguará nuestros ánimos, traerá paz al alma, creará recuerdos gratos, nos enseñará a demostrar afecto, hará de nuestro día, un día especial, nos hará ver el futuro con optimismo y nos unirá mucho más como familia.
Por todo ello, vale la pena tomarnos ese tiempo, pues todo lo demás seguirá allí el día de mañana, pero nuestros seres amados, no siempre estarán con nosotros, por eso hay que aprovechar cada momento junto a ellos.
Que este día sea el día en que empieces a tomarte esos pequeños momentos para ser feliz. Dios anhela que tu familia, que tu matrimonio, que tu vida misma esté colmada de alegrías y satisfacciones. Haz un alto para permitirle que entre en tu corazón, y haga de tu vida una vida con un propósito especial; este es mi deseo de todo corazón para tu vida.

CIEGOS DEL ALMA


Se dice que ciego, es una persona que no puede ver, que esta impedida de apreciar los colores y las formas de las cosas, que no puede distinguir entre una cosa y otra. Sin embargo, también existen ciegos que aún viendo la luz del día, viven en tinieblas; esos son los llamados “ciegos del alma”, aquellos, cuya venda no esta puesta sobre sus ojos, sino sobre su corazón, son personas que teniendo la miseria frente a ellos, no son movidos a compasión, son personas que viven en un mundo de sombras y tinieblas, en un mundo que trastocan los preceptos bíblicos, que “a lo bueno llaman malo y a lo malo bueno” son personas cuyas manos torpes, en medio de las tinieblas, no pueden brindar amor, sino únicamente, infringir dolor; son personas que transitan por la vida, tropezando y cayendo de bruces frente a su propia miseria; sin poder distinguir el sendero por el cual se arrastran
Es en medio de este mundo en que decir a Dios “abre mis ojos” se constituye en un ruego que se debe levantar desde las profundidades de nuestro ser, hacia el Dios Todopoderoso, hacia el único que puede abrir las pupilas de aquellos, y las de nuestros propios ojos, para enseñarnos que la luz verdadera no proviene del sol, sino de Él. Sólo entonces, tú y yo, “miraremos”; miraremos el dolor humano y lloraremos con los desprotegidos; sólo entonces miraremos cuando alguien extienda hacia nosotros su mano y podremos, entonces, saciar su carencia de amor; sólo entonces miraremos que había gente a nuestro alrededor dispuesta a amarnos, y, nunca más nos sentiremos solos, sólo entonces, seremos verdaderamente luz en el mundo, aquellos que reflejen la Luz Verdadera, aquella que puede alumbrar hasta el último rincón del corazón del hombre. Sólo, hasta entonces, miraremos Su rostro, resplandeciente, cálido, miraremos sus ojos que nos miran con el más dulce amor que alguien pueda darnos; miraremos su sonrisa invitándonos a ser felices; miraremos sus manos, que nunca soltaron las nuestras, y sólo así podremos caminar seguros y confiados por el sendero que nuestro amado Dios trazó para cada uno de nosotros.

GRACIAS MAMÁ

Mami, me recuerdo junto a ti, acurrucada en tu regazo, viendo alguna película, sintiéndome querida, protegida y cercana a ti; sintiendo que no había cosa que añorara más en el mundo que estar contigo, viéndote reír, viendo como te alistabas para salir de casa, como arreglabas tu cabello, como escogías cada prenda que ibas a usar aquel día, cómo destapabas aquel perfume que te era tan característico.
Me encantaba verte cocinar, ver como te movías por la cocina, como sabías dónde estaba cada cosa, ver cómo parecían salirte más brazos y más piernas, porque alcanzabas todo y estabas en todos lados a la vez; ver como echabas tantas cosas en una de tus ollas, para luego en poco tiempo, empezar a percibir el olor embriagador de tus guisados, de tus postres… de tu cariño.
Mami, yo fui la hija que más te ha disfrutado y que aún te sigue disfrutando, yo soy la que anhela dejarlo todo para ir a verte, para alcanzar a comer juntas; pues sé que me esperas, que reservas tu hambre hasta verme llegar.
Yo soy la que se sienta contigo a tomar la merienda, y la que por las noches aguanta el sueño solo para hacerte compañía hasta que decidas retirarte a dormir…
Gracias Mami, por haber estado en mi vida, por ser mi madre, no me imagino otra en tu lugar. Te quiero con todo mi corazón.

DESAMARRA LOS PASADORES

Existe una parte de nuestro cuerpo a la que a veces tratamos con dureza, a la que a veces dejamos olvidada, relegada, ocultada, sea porque nos parece que es la peor parte de nuestra anatomía o porque simple y sencillamente es a la que menos importancia le damos. Me refiero a los pies. A aquellos que en tiempos de invierno enfundamos en acolchadas zapatillas, y en verano los obligamos a quedarse quietecitos y bien portados en angulosos zapatitos con punta de acero. Lo que, en muchos casos, ha generado que nuestros pies no luzcan bien, y lo que es peor, que se vayan formando sobre cada uno de los dedos, extrañas formas que no estuvieron allí años atrás.
Cuantas veces hemos obligado a nuestros pies a estar de pie por largas horas, mientras hacíamos la cola en algún banco, o simplemente mientras conversábamos con alguien interesante, a quien - claro esta - le mostrábamos la más amplia y natural de nuestras sonrisas; mientras que, allá abajo, nuestros pobres pies se retorcían y se estrujaban de dolor y cansancio, uno contra el otro.
O que tal cuando en alguna tienda, veíamos algún zapato y quedábamos prendadas de él, y por desgracia, casi siempre aquel era una talla menos de la que solíamos ser; era ése el momento en que empezaba la lucha de titanes, para determinar quién era el más fuerte, o ellos (nuestros pobres pies) o nosotras (nuestra vanagloria y terquedad) al final ya se sabía quien vencería. Una vez vencidos nuestros pies, salíamos jubilosas de la tienda con los zapatos puestos, sintiéndonos las cenicientas del cuento, cuando en realidad sólo éramos las malvadas hermanastras.
Y así poco a poco fuimos sometiendo a nuestros pies a todo tipo de calvarios, y ahora que el frío se empieza a sentir con más fuerza, nada mejor que someterlos a entrar, como sea, en nuestros zapatos de invierno, los cuales, por cierto, al no haberlos usado desde hacía meses, presentan una rigidez, poco agradable, a la que seguramente se irán acostumbrando nuestros pies, con el correr de las semanas.
Sin embargo, hoy es el día en que debemos desamarrar los pasadores y dejar a nuestros pies en libertad, dejarlos que sientan la humedad de la arena que baña el mar, dejarlos que corran libremente sobre la hierba del campo, o simplemente, dejarlos sentir el frescor de la mayólica de nuestra casa. Ello es justo y necesario, pues por mucho tiempo han sido maltratados, y no hemos hecho nada por evitarlo, todo lo contrario, hemos sido nosotras sus jueces y sus verdugos.
Y por extraño que parezca, el mismo trato que le damos a nuestros pies muchas veces se lo damos a nuestro corazón, al cual maltratamos obligándolo a entrar en relaciones amorosas que sólo lo lastiman, apretándolo sin piedad hasta hacerlo llorar por días. Muchas veces hemos olvidado que nuestro corazón es la parte más importante de nuestro ser. Desalmadamente lo hemos obligado a amar, cuando no es correspondido, lo hemos obligado a que albergue sentimientos de odio y de venganza, lo hemos ajustado al punto que hemos logrado que encaje en la vida de alguien que no lo ama. Cada cierto tiempo lo hemos obligado a aprenderse un nuevo libreto, a hacer de héroe o de villano, de príncipe o de mendigo.
Sin embargo al igual que con nuestros pies, es tiempo de darle un respiro; es tiempo de permitir que se tome unas merecidas vacaciones, es tiempo de “desamarrarle los pasadores” que lo atan a nuestros caprichos; a dejarlo transitar sin ser forzado a nada, sin ser obligado a tatuarse el nombre de cualquier desconocido que pase por nuestra vida.
La Biblia dice “sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida” (Proverbio 4:23).Hoy es un buen día para desamarrar los pasadores, y permitir que el corazón no sólo camine, sino vuele…quizás en otros aires pueda encontrar el verdadero hogar dónde pueda quedarse para siempre.

CARTA A UNA MAMI

Se acerca el día de la madre, si eres una de ellas, no permitas que otro niño vuelva a escribir una carta como esta, "...Porque de los tales es el reino de los cielos" Mateo 19:14
"Mami, sé que hoy domingo, cuando te enseñé el reporte de mis notas y te diste cuenta que tenía dos materias reprobadas, y me llamaste “tonto” y “desobligado” y cogiste el cinturón que llevabas y me golpeaste hasta cansarte, sé que tu intención fue la de corregirme, porque de lo contrario de grande sería un delincuente, como tú misma dijiste.
Sé que ayer sábado, cuando me insultaste, cuando tus palabras cortaron mi autoestima, no eras tú, sino la desesperación de no poder entenderme.
Sé que el viernes cuando me tomaste por el brazo y me sacudiste con tanta fuerza que pensé que se me rompería allí mismo, y cuando a jalones me metiste en la casa, por haber llegado con el uniforme sucio y raído de tanto que me divertí jugando, no era tu intención maltratarme, pues sé que no tienes dinero para comprarme otro uniforme.
Sé que el jueves cuando no quise tomar mis alimentos, porque realmente me desagradan las verduras, y por ello lo vomité todo sobre mi ropa nueva, y me llamaste “mal hijo” y “desconsiderado”, y tomaste las sobras y me obligaste a volver a comérmelas, sé que en verdad no me querías lastimar, sé que me amas y quieres que crezca como un niño fuerte y sano.
Sé que cuando el miércoles mojé mi cama porque tomé demasiados líquidos antes de dormir, y tú me levantaste de madrugada y me llevaste a la ducha para bañarme, y no te dio tiempo de calentar el agua, sé que no mediste las consecuencias ni la pulmonía que por poco pesco aquel día.
Sé que cuando el martes lloré para ver mis caricaturas favoritas, y tú te enojaste porque estabas viendo tus novelas una tras otra, y me encerraste en el armario, sin importarte que me asusta mucho la oscuridad, y sin importar mis gritos, sé que debí haber sido paciente y esperar a que te distrajeras tú primero.
Sé que cuando el lunes, sin querer derramé mi taza de leche sobre tu blusa favorita, sé que no quisiste pegarme, sé que la dureza de tu mano sobre mi pequeño rostro fue producto de un momento de ofuscación, que no se repetirá jamás, porque así me lo prometiste.
Mami, sé que no has querido dañarme, te comprendo y te perdono, sé también, que quisieras abrazarme y darme todo aquel cariño que casi nunca me diste, sé que tus lágrimas son sinceras y las recibo con todo mi corazón, pero ahora, aunque quiera, no puedo estar contigo…lo siento mucho.
                                                            Te quiere:
                                                            Tu hijo, desde el cielo"

AVES DE PAPEL

Las aves de papel no vuelan, sólo se quedan en su mismo lugar, estáticas. No tienen vida, aunque ellas no lo saben. Tienen alas, pero no saben volar; tienen ojos, pero su mirada se oscureció el día en que las encerraron en una jaula de papel. Tienen boca, pero nunca les enseñaron a decir “te quiero”, tienen alas, pero no las saben usar, tienen plumas, pero durante toda su vida siempre han vivido con  frío.
Las personas las miran de lejos, pero no se animan a tocarlas pues su aspecto es tan frágil, que acercarse un poco resultaría un peligro que nadie quiere correr.
Sus pliegues son tan marcados que evidencian la dureza con las que fueron creadas. Vez tras vez fueron plegadas, desplegadas y nuevamente vueltas a plegar, pero las toscas manos de sus fabricantes nunca lograron darle la forma deseada, por el contrario cada doblez y aún cada desdoble, marcaban sus cuerpos y la finura del papel con el que están hechas.
Las aves de papel ansían volar, pero no saben cómo hacerlo; sin embargo a veces sólo quisieran desdoblarse y volver a ser sólo simples papeles. Ahora yacen arrumadas cerca de lo que otros llaman "cosas inservibles"; han sido tantas veces rehechas, que ello terminó por afear su imagen. Se quebraron sus alas, aquellas que nunca usaron, y ahora que aparentemente ya no sirven, las han arrojado al olvido.
Hoy en día existen muchas personas que son como aquellas aves de papel, que aparentemente tienen todo para vivir como seres comunes y corrientes, sin embargo dentro de ellas esconden marcas que le han rasguñado el alma y el corazón.
Un día fueron niños, con una infancia  por disfrutar, pero la mano tosca de alguien terminó por afear su mundo interno y quebrar en pedacitos el espejo donde se reflejaba su tierna inocencia.
Hoy quiero abrir mi corazón a una de tantas aves de papel que hay en el mundo. No puedo esperar a que llegue hacia mí, por si misma, aunque le tenga extendidos mis brazos con amor. He de ir hacia ella, pues sus hermosas alas de papel, jamás entendieron que se debe mirar primero al cielo para luego empezar volar.

MIRA BIEN: "¡LA TUMBA ESTA VACIA!"

En Belén había fiesta, el cumplimiento de la Promesa llegó para abrigar el corazón de la humanidad. Un niño pequeño había nacido, y siendo hijo de Rey, yacía sobre el heno y la paja que le brindaban calor, mientras que el canto de los ángeles al son de los balidos y mugidos de los animales allí presentes, anunciaban que el Salvador de este mundo había llegado.
El Plan divino estaba en marcha, el pequeño abrió sus tiernos ojos a este mundo lleno de maldad, y desde aquel momento hasta que los cerró en el Gólgota, aquella mirada jamás fue cambiada. Años más tarde lo llevarían a la cruz del calvario, raerían sus ropas, mesarían sus barbas, lo escupirían, lo golpearían toda la noche previa a su martirio, pero aquella mirada siguió tan igual que siempre.
El Amado Salvador, nació, creció, vivió y murió con un propósito divino, y qué más divino que el amor y la infinita misericordia del amado Padre por la humanidad.
Sufrió cada desprecio y cada afrenta, experimentó escarnio, su hermoso rostro quedó desfigurado, pero en sus ojos aún permanecía el amor, y en medio de su dolor fue capaz de pedir clemencia por nuestra insensatez: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc. 23: 34), y aquel perdón llegó y con él la posibilidad de un día no lejano estar con Él para siempre: “En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc. 23: 43) y esta verdad resulta ser una promesa más valiosa que el oro refinado.
Nada apagó aquel amor, y aunque adolorido y sangrante, aún predicaba la compasión y la piedad: “Mujer, he ahí a tu hijo; hijo he ahí a tu madre” (Jn. 19: 26-27). Todo el peso de nuestro pecado yacía sobre su humano cuerpo, lacerado y desfalleciente, al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, “¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?” (Mc. 15: 34), fue el grito de angustia, que aún nos sigue remeciendo. Mientras que una sed desgarradora iba consumiendo su ser: “Tengo sed” (Jn. 19:28) se le oyó clamar. Mientras el tiempo transcurría sin detenerse y cuando de su carne ya no brotaba más sangre, sino agua, supo que todo había sido cumplido: “Consumado es” (Jn. 19: 30), pero agonizando y conociendo que la muerte venía por Él, experimentado en quebrando, entregó su espíritu: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc. 23: 46) y lo hizo sólo por amor.
Sus ojos se cerraron en aquella cruz, murió de la peor forma, pero ni la muerte, ni el hades pudo retenerlo, y de allí resucitó victorioso, despojando a los principados y potestades, exhibiendo su derrota públicamente y clavando en la cruz del calvario el acta de los decretos que había contra nosotros.
Aquel niño pequeño, que murió como hombre, pronto regresará como Rey. “Fiel y Verdadero” es Su Nombre. Lo veremos y lo reconoceremos porque aquella mirada de amor, sigue siendo la misma para con todos los suyos. Amén.

A - MARTE

Muchas personas piensan que el amor es una locura, que ataca a los más débiles e indefensos, y que lo único que logra es agravar en ellos su triste situación. Canciones lloronas, películas melodramáticas, poemas desgarradores, lágrimas, sollozos, clinex y demás son elementos que muchas personas atribuyen al amor. “No me enamoro para no sufrir” es lo que muchos manifiestan a lo largo de su vida; la mala experiencia que han afrontado los convierte es seres desconfiados, resentidos y peleados a muerte con el amor, optando por aislarse y mirar como seres de Marte a aquellos que por desgracia han sido totalmente intoxicados con aquel sentimiento que a ellos les dejó el amargo sabor a chocolate vencido o leche vinagrada.
Sin embargo una, dos o más experiencias desagradables que se haya tenido, no significa que tenga que ser una constante en nuestra vida. Si bien el amor que sentimos los seres humanos no es perfecto y por el contrario, más imperfecciones no puede tener, es aquella humanidad la que hace interesante el enamorarse, porque donde se juntó "el hambre y la necesidad", en muchos casos dio a luz las ganas de salir adelante. El amor no tiene por ser el personaje malvado de la película, el villano despiadado que va hiriendo y matando a cada paso que da, pues hasta de los personajes más siniestros, en alguna oportunidad, se ha mostrado su lado cálido y tierno.
No permitamos que nuestros rencores nos nieguen la posibilidad de encontrar a ese ser que Dios ideo justo a nuestra medida. Aquel que calce perfectamente en nuestra vida. Tal vez si hubiésemos detenido nuestros ímpetus, y la tierna locura de la juventud, para preguntarle a Dios si esa persona espectacular que apareció en nuestras vidas, que se mostró como el ser más maravilloso de la tierra, era el que Él había destinado para nosotros, o si era sólo un espejismo de aquella que más tarde tendría que venir, nos hubiésemos ahorrado lágrimas, arrugas, envejecimiento prematuro, terapia psicológica, etc.

Aprendamos por tanto a ESPERAR. Recuerda que no necesitamos ir hasta Marte para aprender a amar, empecemos en el lugar donde nos encontremos; el amor no es interplanetario, es divino, y nos lo ha dado Dios, y mientras más cerca estemos de Él,  más amor seremos capaces de dar, y mientras más lejos, mayores serán nuestras ganas de sentenciar irremediablemente al amor a morir colgado en el patíbulo.

LA MARAVILLA DE SER MUJER

MUJER, palabra que para todos nosotros tiene un significado diferente. Para unos será la mujer con quien  comparten su vida, la que se levanta muy de mañana, prepara el desayuno, alista a los niños para enviarlos al colegio, los despide con un dulce beso y conserva en su casa un ambiente cálido y seguro. Para otros MUJER es aquella que les dio la vida, que los abrazó desde antes que naciesen, la primera voz que escucharon cuando se iban formando en el vientre, el primer contacto de calor que tuvieron al momento de nacer, los primeros labios que besaron sus rostros pequeñitos y tibios. Para otros MUJER es aquella que les enseñó a escribir m-a-m-á, aquella que colmó sus logros con un 20 en el cuaderno, aquella que les contó la historia del Perú como si  la hubiese vivido en carne propia, la que les enseñó que 2 más 2 es igual a 4. Para algunos otros MUJER es aquella que se encargó de colocarles la primera vacuna, mientras les iba susurrando al oido palabritas de alivio y les entregaba una que otra paletita de dulce.
Para otros tantos MUJER, es la que dirige el trafico, vende en el mercado, reparte la leche, vende los tamalitos de maíz a las seis de la mañana, vuela aviones, litiga en los tribunales, conduce la movilidad escolar, vende cosméticos, se sienta en el sillón presidencial, arregla los zapatos, construye casas, confecciona vestidos de alta costura, apaga incendios, narra las noticias a las ocho de la noche, limpia parabrisas, desfila en pasarelas, etc. MUJER es todo esto y mucho más…¡Feliz día a todas las mujeres!...¡Gracias Dios, por ser una de ellas!

EL ARTE DE DAR Y RECIBIR


El poder amar y ser amado es una necesidad para el hombre. Todos necesitamos experimentar amor en nuestras vidas; nadie puede afirmar que no lo necesita, que puede fácilmente vivir sin prodigar o ser prodigado de amor.
Somos seres afectivos; hasta el ser humano que aparentemente sea el más ruin, necesita que lo amen, pues tal vez la vida que lleva es producto de su carencia de amor a lo largo de su vida.
Todos necesitamos que nos amen, necesitamos oír decir que nos necesitan, que nos valoran, que nos extrañan. Nuestro corazón suele emocionarse al saber que nuestros afectos son requeridos por alguna persona. Sin embargo, la contraparte de ello, resulta ser la necesidad de también poder brindar afecto. No podemos ir por la vida sólo recibiendo y exigiendo que nos brinden amor. Resulta necesario y hasta vital el prodigar amor. Sin embargo mucha gente no entiende esto, se conforman con sólo recibir cariño, atención y cuidados, sin decidirse  a practicar lo mismo.
Amigo lector(a) tan importante es recibir como dar, incluso la Biblia nos dice que “mejor es dar que recibir” (Hechos 20:35) porque el dar te engrandece, te vivifica, te conduce hacia una mayor dimensión en lo concerniente al amor. Imaginemos que nuestra vida es como una enorme cañería, si esta se obstruye por determinadas cosas como egoísmos, rencores, malas actitudes, etc. toda el agua que lleve dentro en un momento dado se pudrirá y empezará a oler mal; sin embargo si esa cañería esta despejada, podrá fácilmente dejar fluir toda el agua que llegue hasta ella. Así es con nosotros, debemos dejar fluir todo el amor que recibimos, porque si nos guardamos todo lo bueno que llevamos dentro, tarde o temprano se pudrirá y empezará a oler de manera desagradable.
La pregunta que te hago es la siguiente ¿Cuánto amor quieres recibir este año? La respuesta dependerá de cuánto amor estés dispuesto a dar.

EL PODER DE LAS PALABRAS

Muchas veces no nos damos cuenta de lo importante que son nuestras palabras. Cada cosa que decimos tarde o temprano va a repercutir en quien nos oiga, ya sea para ayudarlo a construir una vida mejor o para hundirlo en sus miedos y complejos.
Aunque suene exagerado, querido lector, las palabras que salen de nuestra boca tienen poder y pueden trasmitir vida o arrebatársela a las personas. Cada palabra que nos han dicho desde que éramos niños, ha marcado lo que somos hoy en día. Nuestras alegrías, nuestra forma de cómo enfrentamos los problemas, nuestra visión del futuro, y aún las interrelaciones con nuestros semejantes, son consecuencia de las palabras que oímos a lo largo de nuestra vida.
Es por ello que es sumamente importante eliminar de nuestro vocabulario palabras ofensivas, hirientes y despectivas, ya que ellas pueden marcar para siempre la vida de una persona, mayor aún si aquella personita es un hijo nuestro. Basta de ir profiriendo  palabras como: “eres un tonto” “tú no sirves para nada” “nunca aprenderás” “¿Por qué no eres como tal o cual persona?”, “todo lo que haces, lo haces mal” “eres un niño malo” “todo lo malogras” “tu caligrafía es horrible” “me tienes harto(a)”
Palabras como estas, se anidarán en el corazón para siempre.
Que no te sorprenda, entonces,  que más adelante tengas a tu lado a una persona quebrada emocionalmente, que en el fondo de su corazón sienta un profundo resentimiento por ti, que aunque conviva año tras año contigo, no te ame, porque simplemente tú no le enseñaste a hacerlo. Que no te sorprenda si tu hijo crece creyendo que no sirva para nada, lo tendrás en tu casa hasta pasado los cuarenta años, porque fuiste tu mismo(a) quien le enseñó que nunca podría lograr nada por solo. Que no te sorprenda si un día escupe desmedidamente todo lo que lleva dentro, si llega a recriminarte por todo el daño que le causaste, si te hace responsable por sus fracasos y su vida miserable, que no te sorprenda que se se haya convertido en un inadaptado, depresivo, amargado,  que trasgreda la ley una y otra vez, y viva como si no tuviera ya nada que perder.
Entonces tú te preguntarás ¿Qué hice para merecer esto? Sin embargo la Biblia dice en Gálatas 6:7 “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”
Es tiempo, querido lector, de empezar a sembrar amor, unidad, compañerismo, afecto, comprensión, comunión, para que mañana más tarde no tengamos que derramar lágrimas de amargura y frustración, por haberle destruido la vida a alguien a quien supuestamente debíamos amar.

NAVIDAD Y ALGO MAS

Si estas solo en navidad, si no existe nadie a quien puedas abrazar, si los que un día amaste hoy ya no están más contigo, si el frío de la noche hoy es más profundo aún, sin la mirada de indiferencia de las personas te hiere mucho más, si nadie ha llamado a tu puerta ni has escuchado el timbre del teléfono; si no recibiste ningún regalo de navidad, si en tu casa escasea todo, pero abunda la tristeza; si miras por tu ventana y ves a la gente reír divertida, despreocupada, mientras que a ti los problemas te asfixian; si los amigos no se han acordado hoy de ti, ni te han incluido en ninguno de sus planes; si has pensado que, por todo ello, este será un día más; pues déjame decirte que navidad no es nada de lo anteriormente dicho.
Navidad no la hacen las personas a quienes puedas abrazar, ni el calor de una noche, ni la mirada de consideración de la gente, ni las visitas que te hagan o las llamadas, ni mucho menos los regalos de navidad, ni la abundancia de una mesa apetitosa, ni las risas de la gente o su despreocupación, ni los amigos. No, querido, amigo, navidad no es nada de eso, y bien se puede disfrutar de ella sin todo aquello, porque simple y sencillamente navidad es un estado de vida; es recordar y valorar, no sólo un día sino toda la vida, que Jesús vino a esta tierra para hacerse hombre como nosotros y salvarnos del pecado. Esto es la verdadera esencia de la navidad, todo lo demás, muchas veces nos aleja del verdadero significado de estas fechas.
Así que arriba el ánimo y disfruta, no sólo de esta noche, sino de todas las noches y días que Dios te regale en esta vida.
Feliz Navidad!!!!

TOMANDO LA MEJOR DECISIÓN


El amor es innato en el ser humano, esta en nosotros, en algunos,  escondido tímidamente, en otros a flor de piel; sin embargo sea como fuere TODOS somos propensos a amar. Sin embargo hay que saber tomar decisiones correctas para no fallar, para no llenar nuestro expediente con amargos sinsabores, con múltiples relaciones tormentosas y trágicas rupturas.
Saber tomar la decisión correcta implica traspasar la barrera de la apariencia física, del rostro atractivo, los ojos tiernos o los dientes perfectos. Nuestras decisiones deben trascender aquellos detalles que atrajeron nuestras miradas por primera vez, deben romper aquella barrera, que viene a ser la primera impresión,  hasta llegar al alma misma. Sé que es difícil, generalmente uno se queda encantado (a) con lo primero que ve, y atravesar todo ello, resulta tan difícil como caminar en la neblina, corriendo el riesgo de quedarse atrapado allí. Y ello es peligroso, pues, en algún momento, la neblina pasará y entonces la realidad resultará demasiado chocante. Puede que tal vez sigan allí  todos aquellos  atributos físicos que nos embelezaron, pero además se habrán sumado otros aspectos que terminen afeando el panorama, como por ejemplo la poca madurez de la persona, su falta de humildad, el mal genio,  la incompatibilidad de caracteres, etc. Y es en esos momentos en que uno piensa ¿y ahora qué hago? "me gusta pero...". Esto ha llevado a muchas personas ha mantener una relación insostenible porque se quedaron con el recuerdo de los primeros días, de los paseos en la playa, de los tiernos mensajes; de las miradas de amor, los cuales hoy en día ya no existen.
Es por ello que antes de involucrarte en algo que marcará tu vida, como son las relaciones de pareja, debemos ser sabios para tomar la decisión más correcta. Tal vez algunas veces  tendrás que decir que NO, aunque otros digan que dejaste escapar una buena opción. No nos dejemos presionar por las opiniones de los que nos rodean, es bueno oírlos, pero quien toma las decisiones eres tú. Recuerda que sí tomas la decisión correcta te ahorrarás a ti y a la otra persona muchas lágrimas y sufrimientos.
Cuando procedas con sabiduría entonces la relación que entables será duradera, ojo que no habló de "las relaciones"  La meta es encontrar a esa persona especial, separada para ti desde antes que nacieras, con la que caminarás a la par sin tener que seguirla corriendo detrás de ella; la persona que antepondrá sus intereses a los tuyos y te enseñará a hacer lo mismo; la persona que te amará sin esperar nada a cambio, con la que podrás tomarte de la mano sin sentir verguenza o el reproche de la gente.
No te apresures a tomar una decisión, espera la confirmación que viene de Dios; Él ha preparado a la persona que tú necesitas en tu vida, y quién mejor que Él para guiarte hacia ella.

¿HABRÁ ALGUIEN QUE AME ASI?


El amor es un sentimiento tan incomprendido, tan lejano para unos, tan irreal para otros. Para unos el amor que sienten por  alguien es suficiente, muchas veces, para ayudarlos a vencer cualquier obstáculo.
En resumidas cuentas, así debería ser el amor ideal, así de entregado, así de profundo, así de generoso como en este video. Sin embargo sé que no todos vamos a ir por la vida entregando nuestros ojos, manos, cerebros o pies  por la persona amada, pero sí podríamos empezar por dejar un poco más lejos de nosotros nuestros egoísmos, nuestros intereses personales, nuestra mala manía de esperar siempre que
la otra persona de el primer paso en todo, nuestro insano deseo de pretender que aquella viva para amarnos y muera sin nosotros. Ante ello la  pregunta sería ¿habrá alguien capaz de amar así? ¿Puedes tú amar de la misma forma? Constantemente se dice que el ser humano es malo, incapaz de amar, que somos una raza a punto de extinguirse por la sencilla razón que somos egoístas. ¿Cuántas veces, con ira en los ojos, alguien te dijo que eras muy malo (a), porque no sabias amar?,  ¿Cuantas veces te llamaron insensible y fría (a)? Hay gente que escucha esto todos los días. Sin embargo soy de las que creen que el ser humano sí tiene la capacidad de poder mudar su aspecto de insensibilidad, de  romper  la coraza de su corazón, de quebrar su hermetismo, y dejar de ser el eterno "caballero" (por la armadura que siempre lleva puesta)  para convertirse en un ser libre, capaz de expresar sus emociones, y su afectos. El camino para llegar a ello  es desconocido para muchos. Ese camino es Dios. Creo fervientemente que sólo Él puede efectuar el cambio en nosotros, al fin de cuentas Él nos hizo (eso es lo que creo) y Él tiene el poder para cambiarnos, para rehacer el molde que un día de deformó por no haber aprendido a caminar erguidos junto a las personas que realmente nos querían...

NATALICIO DE ESTE BLOG

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Este blog ha sido creado para compartir experiencias de vida que puedan mostrarnos, de manera más clara, las cosas buenas que llevamos dentro y que algunos hasta hoy desconocen.
Te invito a conocer juntos todo el potencial que Dios ha puesto en tus manos, te sorprenderá llegar a saber que eres una persona con propósito, que no naciste por casualidad, sino que Dios diseñó para ti una vida abundante, para que la disfrutes tomado(a) de su mano.