"Dios envía una lluvia de sonrisas sobre tu vida, un manantial de perdón para vivir en feliz, un mar de bendiciones para compartirlas con otros, un río de paz para saciar tu sed y la nube de gloria para caminar seguro durante toda tu vida"

“Voy aquí cerca”

Es común ver todos los días a gente que va por la vida sin preocuparse por su seguridad. Ayer por ejemplo, vi a una joven manejando despreocupadamente su motocicleta sin llevar puesto el casco y lo peor de todo es que llevaba colgando de su mano izquierda unas pesadas bolsas. Tal vez el lugar al cual se dirigía estaba cerca, no lo sé. Tal vez le dijo a su madre “voy aquí cerca”, sin embargo, nadie puede saber lo que sucederá a la vuelta de la esquina, nadie sabe si en alguna intersección se cruzará con algún vehículo que pondrá fin a su existencia, o la dejará gravemente lesionada, por no contar con la seguridad necesaria. Eso me hizo pensar que muchas veces así vamos por la vida, sin darnos cuenta del peligro que corremos, sin usar el “casco” de la protección de Dios, y cargando aún con nosotros cosas que nos dificultan el transitar con seguridad por los caminos de esta vida. Decir “voy aquí cerca” no es novedad, puesto que sabemos que esta vida es corta, “vamos aquí cerca” a la eternidad, por tanto asegurémonos que este transitar sea bajo el cuidado de nuestro Dios, haciendo uso de todo aquello que Dios nos provee, a fin de que la muerte y la desolación no nos alcance de un momento a otro, sin tener la plena seguridad de que nos vamos con nuestro Dios.

Por la Cuerda Floja

Siempre me sorprendió la gran capacidad de los equilibristas de no caerse, pese a encontrarse caminando sobre una delgada cuerda bien tensada. El ver el espectáculo era muy emocionante. Muchas veces el equilibrista bromeando, hacía el ademán de caerse y era normal escuchar los gritos de espanto y sobresalto en el público espectador. Yo me divertía mucho viéndolos, aunque siempre me quedó ese temor de un día ver caer a alguno de ellos.
En lo espiritual, mucha gente vive su vida en la cuerda floja, haciendo equilibrio para no caerse, sin embargo, y pese a ello, muchos caen para no levantarse más. Caen en los vicios, caen en la depresión, en el conformismo, en el adulterio, en la fornicación, etc.
Amigo, Dios no quiere que vivas una vida pendiente del hilo de tus propias fuerzas, de tu autosuficiencia, Él quiere que des pasos seguros, firmes y que lo hagas sobre un camino donde no tengas que hacer equilibrio entre hacer lo bueno y hacer lo malo, entre ser cristiano y ser pecador, entre vivir en santidad y vivir deshonestamente. Dios no acepta el equilibrio entre lo bueno y lo malo. En esta vida hay que ser radicales para ser vencedores, y ser vencedores para alcanzar la recompensa y la recompensa es vivir toda la eternidad con Cristo.

¡Feliz Día Mamá

Porque Dios no pudo escoger vientre más amoroso que el tuyo para poder formarme; porque cuando nací el primer rostro que me gustó fue el tuyo; porque tus brazos me devolvieron la calidez y la seguridad que había en tu vientre y me hiciste sentir feliz; porque  cuando lloré me acercaste a tu corazón y escuche en él, cada latido diciendo mi nombre; porque cuando empecé a caminar, nunca soltaste mi mano y me elevabas a lo alto para acercar mis mejillas a tus labios; porque mi primer beso de amor fue sobre tus mejillas; porque mi primera palabra fue mamá, que para mí era igual que decir: amor; porque cuando me sonríes me enseñas lo lindo que es la vida; porque con tus manos curas mis heridas y el dolor no existe más; porque cuando tengo miedo, en medio de la oscuridad el mirar tus ojos me ilumina la vida y ahuyenta el temor; porque cuando me dejaste en el colegio, prometiste que a la salida me estarías esperando y cumpliste día tras día; porque cuando te conté mis secretos de adolescencia, me escuchaste atentamente y me dejaste soñar con los pies sobre la tierra; porque cuando necesité un consejo, tú me diste hasta diez; porque en los momentos más importantes de mi vida, siempre estuviste presente. Por eso y mucho más te deseo un ¡Feliz día mamá!  Y que Dios me bendiga con tu presencia por mucho mucho tiempo más. Amén

SU GRANDE AMOR...POR TI

Uno, dos, tres…cada latigazo rasgaba su piel, la destrozaba poco a poco, sin piedad, sin compasión, pues la consigna era producirle todo el dolor posible. Una vil corona de espinas, representando la maldad del hombre sin Dios, iba lacerando su cabeza, agudizando aún su dolor con el correr de las horas. Su cuerpo magullado, cortado y sangrante fue cargando, no sólo el pesado madero donde dejaría sus fuerzas, sino también el peso de tu pecado y el mío. Horas de angustia, el Gólgota frente a Él, hacía allí avanzaba, cayéndose, levantándose para volver a caer de nuevo, mientras que a su paso iba dejando un rastro de sangre que se mezclaba con las lágrimas de las mujeres que le amaban.
Los clavos en sus manos, el grito de dolor dejado en libertad al sentir cómo le iban destruyendo los nervios de la mano, produciendo un dolor tan increíble, dolor intenso, dolor ardiente, como si los relámpagos le atravesaran desde el brazo hasta llegar inclementes hacia la médula espinal.
Ya sobre la pesada cruz, respirando sin aire, con sufriente dolor, experimentado en quebranto, colgado y sin fuerzas, todavía podía mirar con amor a sus detractores; con los brazos dispuestos a siempre perdonar, rogando por nosotros en medio del sufrimiento que le causaba el más leve movimiento, la más entrecortada respiración o la más pequeña brisa rozando levemente su piel; en medio de los vértigos, de los intensos calambres, de la despiadada sed, del hambre de Dios, en el escenario de la más real “sinfonía del dolor”, aún allí su amor por nosotros se mantenía intacto.
Su hora había llegado, la muerte vino por Él. Rieron las huestes de las tinieblas, celebrando cada uno de sus padecimientos, creyendo desbaratados los planes divinos, imaginando la eternidad sin el Hijo de Dios, pero la risa les duró tres días, y tras ellos la vergüenza fue su estandarte, la humillación su pan del día, y clavados en la cruz de Cristo, quedaron sus esperanzas pues ¡Cristo había resucitado! ¡Había vencido la muerte con poder! ¡El hades no pudo retenerlo! Jesucristo lo venció, venció al mundo, venció a la muerte, venció a satán.
Hoy querido amigo, su sacrificio nos libra de la muerte eterna, Ven a Cristo, ríndete a Él, ríndete ante Aquel que fue capaz de morir por ti y de sufrir todo aquel martirió, con la única consigna de que tú vivieras para Él.

La Mano de Dios

Cierto día me encontraba en un hospital y desde el lugar donde estaba pude ver a una niña pequeña que corría despreocupada por los pasillos, la seguí con la mirada y me hacia gracias verla juguetear con mucha alegría; sin embargo en un momento dado, advertí que la pequeña se dirigía corriendo hacia las escaleras y con seguridad se lastimaría. Me levanté, pero me di cuenta que no podría llegar a tiempo, sin embargo, de la nada una mano se alargó hacia ella y la sujetó del brazo. Era su mamá, quien en todo tiempo estaba pendiente de ella. Eso me hizo pensar en cómo Dios está pendiente de sus hijos. En todo momento la mirada de Dios está sobre cada paso que damos, y su mano, presta para sujetarnos y no caer. Él siempre está pendiente, puede ser que muchas veces pensemos que caminamos solos, pero no es así, así como aquella madre que advirtió el peligro de su hija, también Dios camina a nuestro lado, siempre atento y vigilante. Amigo, nunca olvides que no estás sólo, aférrate a la mano de Dios, pues su mano es fuerte y poderosa y te librará de todo mal.

NATALICIO DE ESTE BLOG

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Este blog ha sido creado para compartir experiencias de vida que puedan mostrarnos, de manera más clara, las cosas buenas que llevamos dentro y que algunos hasta hoy desconocen.
Te invito a conocer juntos todo el potencial que Dios ha puesto en tus manos, te sorprenderá llegar a saber que eres una persona con propósito, que no naciste por casualidad, sino que Dios diseñó para ti una vida abundante, para que la disfrutes tomado(a) de su mano.